Paulina Vodanovic: «En la diversidad de la futura oposición, debemos buscar la unidad en todo lo posible»
ChileEn la víspera de que el republicano José Antonio Kast asuma en La Moneda el 11 de marzo, tras ganar en diciembre con el 58% a Jeannette Jara, la izquierda chilena no ha logrado ponerse de acuerdo en la forma en cómo se articulará. Si bien hay una aspiración de convertirse en una oposición de unidad, para la presidenta del Partido Socialista (PS), la senadora Paulina Vodanovic, antes debe haber una autocrítica profunda del sector para entender la derrota. «Es importante que la reflexión se haga en conjunto entre todas las fuerzas progresistas, incluida la Democracia Cristiana», señala.
En el Gobierno de Gabriel Boric las izquierdas se aliaron. Por un lado el Frente Amplio (FA), la formación del mandatario, y Partido Comunista (PC). Por otro, el Socialismo Democrático, la fuerza de los socialistas, el PPD y los partidos Liberal y Radical, coalición que entró a La Moneda después del fracaso del primer proceso constitucional de septiembre de 2022. Hoy las diferencias entre los dos sectores se han profundizado y el mandatario les ha hecho un llamado a «estar a la altura».
Vodanovic recibe a EL PAÍS en su casa en el municipio de Ñuñoa, al oriente de Santiago, días después de que Canal 13 señalara que es «sujeto de interés» de la Fiscalía por una mención de un operador judicial en una escucha telefónica, vinculación que ella ha rechazado en un comunicado público. Pero su foco ha estado centrado en la reunión con el FA y el PC para analizar el futuro de la o las oposiciones, un capítulo que está por escribirse.
Pregunta. ¿Cuál es la reflexión después del triunfo de Kast? ¿Qué pudo haber hecho mejor este Gobierno?
Respuesta. Es importante que la reflexión se haga en conjunto entre todas las fuerzas progresistas, incluida la Democracia Cristiana. En nuestro partido hemos señalado que hay que hacerlo con calma, pero también con rigurosidad y, sobre todo, con mucha profundidad, con autocrítica. Hay que evaluar todo el período político una vez que termine el Gobierno. Y esa reflexión tiene que ser desde todos los sectores que participamos.
P. El presidente Boric dijo a EL PAÍS que «la izquierda que solo culpa al adversario está condenada a diluirse». ¿Coincide?
R. Por supuesto. Por eso hablo de que hay que hacer una autocrítica de qué hicimos, cómo comunicamos y cuáles fueron las deficiencias para que la ciudadanía no nos diera el voto. Aquí el problema no es la segunda vuelta, sino la primera, en la que como unidad llegamos a un 27%. Eso es muy complejo, porque quiere decir que ese espacio político está muy reducido. Tenemos que ampliarlo, dialogar y, como lo hemos hecho siempre, salir a la calle a hablar con la gente, entender, y ser capaces de interpretar otras realidades que han ido mutando.
P. ¿Fue una equivocación del Socialismo Democrático sumarse a un proyecto como el del Gobierno de Boric y de alguna forma ser ‘el vagón de cola’?
R. No estoy de acuerdo con esa frase que se ha instalado respecto del ‘vagón de cola’, pues como sector tuvimos incidencia muy importante en temas fundamentales, como fue la seguridad y la economía, por ejemplo. Yo creo que finalmente no pudimos concretar un proyecto político, aunque tuvimos una alianza de Gobierno. Pero cuando uno está en el Gobierno no es posible tomarse el tiempo para construir política y conversar los temas de fondo, porque estamos siempre en la urgencia, en el día a día. Por eso me parece muy interesante el periodo que se abre, pues como Partido Socialista vamos a concentrarnos, en una conferencia programática, en hacer una actualización de la línea del partido y definirnos como nosotros queramos. Tomar un rumbo desde lo que somos, sin buscar siempre adherirnos a un proyecto u otro y reforzar la identidad socialista.
Paulina Vodanovic en enero de 2026.Cristobal VenegasP. ¿Existe todavía el Socialismo Democrático?
R. Se habla del Socialismo Democrático en contraposición del Frente Amplio y el Partido Comunista, en el sentido de las dos almas [del Gobierno]. Hoy el Socialismo Democrático no tiene una articulación ni elementos comunes entre sus partidos, más allá de ser parte de la alianza de Gobierno.
P. ¿Hay proyección?
R. Tiene proyección en la medida de que se le dé contenido y no por oposición a los demás, sino que buscando elementos comunes. Tampoco se trata de qué tipo de oposición vamos a ser en el futuro. Me interesa que el Partido Socialista tome una línea política que la defina el propio partido y no en función de la agenda de tiranteces de otros partidos que sí están en la interna [tienen elecciones este año]. Defender a mi partido significa que fijemos nuestra línea política, que tengamos el respeto a los demás, porque nunca hemos agredido a otros partidos, por lo tanto, yo espero el mismo respeto de los demás.
«Hemos dado muestras de unidad»P. ¿Y qué pasa con la unidad de la oposición que arranca en marzo?
R. Obviamente, hoy más que nunca se necesita una unidad de todo el progresismo y en eso en el Partido Socialista hemos trabajado más que nadie. Hicimos algo bien inédito y necesario, que la Democracia Cristiana (DC) se uniera en materia electoral a nosotros y eso permitió que le fuera bien, y que le vaya bien a la DC significa que le va bien a todo el progresismo. Hemos dado muestras de unidad sobradamente. Aunque hay algunos interesados en mostrarnos como quienes promovemos la división, pero nada más contrario a la línea política del partido y a mí. Nosotros vamos a promover la unidad del progresismo, pero una donde buscamos una oposición amplia, democrática, sustentada en valores y principios comunes y con unidad de propósito. Ese es el mandato del comité central del Partido Socialista.
P. ¿Deben estar aliados con el FA y el PC, solo con uno de ellos o con ninguno?
R. Primero, aquí todavía no hay necesidad de definir políticas de alianzas. Una cosa son las políticas de alianza que se definen cuando hay elecciones y la próxima elección es en tres años. Entonces, adelantar esa discusión no es necesario. Segundo, algo que nos tratan de instalar es si va a haber una, dos o más oposiciones. Nosotros vamos a hacer oposición en todo aquello que pueda afectar a la ciudadanía, a los derechos sociales, a los derechos de las personas y a los que no respetan los derechos humanos. Vamos a ser fuerte en aquello.
P. Desde fuera se ven muchas divisiones en el progresismo ¿cómo entonces se puede ser una sola oposición y en unidad?
R. La unidad no se decreta, se construye. Y eso se hace en base a diálogo, acuerdos, valores y principios comunes, y definiciones políticas de futuro. La historia del Partido Socialista siempre ha sido construir mayorías, porque hemos aprendido que para hacer cambios importantes, se requiere mayoría social y mayoría política.
P. ¿Habrá una o dos oposiciones?
R. Lo importante no es que actuemos como una o dos oposiciones, sino cómo ampliamos el espectro político y recuperar así una mayoría social que claramamente perdimos y que nos permita ser opción del Gobierno en el futuro. Esa debiera ser la prepcupación de todo el progresismo. En la diversidad de la futura oposición, debemos buscar la unidad en todo lo posible.
«No somos de una izquierda ‘woke»P. ¿Qué tiene hoy en común el PS con el PC y el FA?
R. La vocación transformadora y una agenda social orientada a reducir las desigualdades. Pero somos partidos de izquierda con diferencias en la forma de abordar ciertos temas y los énfasis. Por ejemplo, la causa de los trabajadores siempre la hemos compartido con el Partido Comunista, pero mantenemos históricacamente diferencias relevantes en la concepción de la democracia y en la política internacional. También hay énfasis particulares que han dado ciertos partidos, como el Frente Amplio. El Partido Socialista debe honrar su historia y ser el articulador del progresismo. Es una izquierda responsable, que ha sido capaz de tender puentes hacia el centro por los grandes temas y el bien de Chile. No somos de una izquierda woke. Y buscamos el entendimiento antes que el enfrentamiento.
P. ¿Cuánto pesa en la unidad el ser o no woke?
R. Hoy los desafíos del país nos obligan a buscar la máxima unidad posible para defender todo aquello en que hemos avanzado y para avanzar en temas pendientes que son importantes para la gente. Pero eso no significa renunciar a la identidad de cada partido, y ese es el desafío político: lograr esa coordinación respetando también las definiciones de cada partido. Durante cuatro años no se logró construir una coalición propiamente tal, que tuviera principios comunes y un proyecto político común como una forma de resolver los conflictos. Hoy tenemos que integrar a todos los sectores políticos, por ejemplo, a la Democracia Cristiana.
P. ¿Falta mucho camino por recorrer?
R. La articulación del progesismo es indispensable. Se debe privilegiar el diálogo político con todos los sectores y buscar los acuerdos en su mayor amplitud, pero también siendo respetuosos de las legítimas diferencias que podamos tener como oposición.
EL PAÍS