Sánchez moviliza para su cumbre progresista de Barcelona a Lula, Petro y la oposición a Trump
América LatinaDesde Moncloa se busca cerrar la presencia de la representante del Partido Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez
Pedro Sánchez está encabezando en la arena internacional las críticas a Donald Trump y erigiéndose como antagonista de la llamada “ola reaccionaria”. Unas posiciones que ahora se quieren trasladar del plano discursivo al estratégico para visibilizar una alternativa. Con este objetivo se celebrará una cumbre en Barcelona de líderes progresistas y representantes de la sociedad civil con el jefe del Ejecutivo y el PSOE como anfitriones los próximos 17 y 18 de abril. A la cita ya han confirmado su asistencia el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; y el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y se espera confirmar otros líderes en las próximas horas.
Directamente desde Moncloa, se busca cerrar la presencia de la representante del Partido Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez que, junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y a Bernie Sanders, encabeza el ala socialista del Partido Demócrata de EEUU. Representantes sindicales, de ONG o economistas progresistas como Gabriel Zucman o Mariana Mazzucato completarán el elenco de una cumbre que pretende erigirse como “una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”.
Democracia y justicia social son los dos grandes ejes de esta cumbre auspiciada por la Global Progressive Mobilisation (GPM), que reúne a la Internacional Socialista (IS), el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) y la Alianza Progresista (AP).
La iniciativa de la que Sánchez es anfitrión busca establecer un marco de colaboración entre diferentes gobiernos y líderes progresistas para crear una suerte de contranarrativa frente a los movimientos que ponen en tela de juicio las instituciones y la democracia misma, en clara referencia a la Administración de Donald Trump, así como reivindicar la defensa del multilateralismo, los derechos humanos y el derecho internacional.
El PSOE celebrará asimismo dentro de este primer semestre una conferencia política ‘Por la paz’ para reforzar estos discursos y convertirlos en corpus programático y estratégico. Una convocatoria en la que se citarán no solo los militantes socialistas, sino también a los agentes sociales e instituciones para redefinir el posicionamiento del partido “frente al nuevo orden internacional”.
Pedro Sánchez ya se lanzó a capitalizar la oposición a Trump y a reforzar su mensaje contra la guerra tras el secuestro de Nicolás Maduro y las amenazas expansionistas de Trump sobre Groenlandia, pero tras la guerra de Irán ha endurecido el discurso y agitado la bandera del “no a la guerra”. En los últimos días, Sánchez ha realizado entrevistas con medios internacionales como The Wall Street Journal o el pódcast británico ‘The Rest is Politics’ que lo han situado como la principal némesis en la UE de Trump.
Con el objetivo de asentar una plataforma que vaya más allá de lo institucional, durante dos días, líderes, activistas, pensadores y representantes de partidos y movimientos progresistas de más de 40 países “se reunirán para reflexionar, intercambiar y coordinarse sobre los desafíos de nuestro tiempo”, explican desde la organización. “No es un punto final”, anticipan, “sino el comienzo de un trayecto a largo plazo para construir una cooperación duradera y una capacidad compartida entre las fuerzas progresistas de todo el mundo”.
Giro a la izquierda
Con el espacio a la izquierda del PSOE tratando de articular una candidatura unitaria y a la búsqueda de candidato, tras el paso a un lado de Yolanda Díaz para facilitar este proceso, los socialistas están optando por intentar aglutinar apoyos en este bloque. En Moncloa y en Ferraz tienen claro el análisis de que la fragmentación a su izquierda reduce al mínimo las opciones del bloque progresista para poder revalidarse en unas próximas elecciones generales, pero ante las dudas están arrebatando banderas clásicas de la izquierda alternativa.
Aunque en Ferraz se ve con esperanza el debate abierto entre los actores de la izquierda alternativa para relanzar una alianza electoral, Sánchez ha intensificado su giro a la izquierda. Lo ha hecho confrontando con los denominados “tecnooligarcas” y también con los “oligarcas de la desigualdad”, incluyendo llamadas a la patronal para que sus beneficios se traduzcan en aumentos de salarios. El “no a la guerra”, además, es un elemento de movilización con el que el Gobierno pretende sobre todo sacar de la abstención a los suyos.
EL PERIÓDICO